Flores de un jardín puritano

No comas hoy bocados prohibidos que mañana te traerán tristeza

Una advertencia sobre las consecuencias duraderas de los pecados de juventud y la bendición de ser llevados a Cristo desde temprana edad.

Conocemos a alguien que se rompió un brazo en su juventud, y aunque fue bien reducido y sanó perfectamente, en las estaciones de frío los huesos claman con amargura.

Así también, aunque el vicio temprano pueda ser abandonado y arrepentido de corazón, y la mente pueda ser renovada para salvación, los viejos hábitos serán una molestia para toda la vida. Los pecados de nuestra juventud nos darán muchos tirones, cincuenta años después de haber sido perdonados. ¡Cuán felices son, pues, aquellos que son preservados de los caminos de impiedad y llevados a Jesús en los días de su juventud, pues así escapan a mil arrepentimientos!

Es bueno que un hueso roto sea reducido con habilidad, ¡pero mucho mejor no haberlo roto jamás! La caída de Adán nos ha magullado y maltratado a todos de modo muy triste; es una tragedia que incurramos en más daños por nuestras propias caídas personales.

Los dolores y achiques de la vejez son más que suficientes cuando cada miembro está sano, y añadir temerariamente la angustia de fracturas y dislocaciones sería verdadera locura.

Joven, no contraigas deudas que tus años maduros difícilmente podrán pagar. ¡No comas hoy bocados prohibidos, que pueden engendrarte tristeza mucho después de que su dulzura haya sido olvidada!

«Todo lo que el hombre siembra, eso también segará.» Gálatas 6:7

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Do not eat forbidden morsels today!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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