Ayuda para cada día

No es fácil llegar a ser un hombre semejante a Cristo

Labrar la belleza de Dios en nuestra vida exige trabajo denodado, negación propia y el despojo continuo del yo, para que lo verdadero, puro y amable resplandezca en nosotros.

No es fácil llegar a ser un hombre piadoso — un hombre semejante a Cristo.

Siempre cuesta un trabajo denodado cincelar la belleza de Dios que se nos presenta como ideal para nuestra vida. Exige disciplina propia, angustia muchas veces — pues debemos negarnos a nosotros mismos y arrancar aquello que amamos. El yo debe ser crucificado — si alguna vez ha de quedar libre para resplandecer en su hermosura la noble varonilidad que hay en nosotros.

Miguel Ángel solía decir, mientras las astillas caían espesas y veloces desde el mármol al suelo de su estudio: «Mientras el mármol se desgasta — la imagen crece.»

De igual manera, tiene que haber un desgaste del yo, un cincelado continuo de las cosas que son caras a nuestra naturaleza humana — si hemos de permitir que las cosas verdaderas, puras, justas y hermosas salgan a la luz en nosotros. No es fácil llegar a ser un hombre piadoso — un hombre semejante a Cristo. Sin embargo, nunca debemos olvidar que es posible. Dios jamás puso en un alma un sueño de noble varonilidad o femineidad que Él no estuviera dispuesto y able para ayudar a hacer realidad.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: It is not easy to become a godly man — a Christly man

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura