«Todas las criaturas cuelgan de Dios, como un vestido de un clavo. ¡Quita el clavo, y el vestido cae!»
El emblema es sencillo, pero exacto. Todo el peso recae sobre el clavo. Así también, toda la necesidad de la existencia de la criatura pende del Omnipotente. ¡Qué poder debe tener Aquel de quien procede todo poder! Todo lo que vemos a nuestro alrededor de fuerza y poder no es sino a Dios en acción. ¡No existe tal deidad como la Madre Naturaleza! ¡La naturaleza es el Señor trabajando!
¿Dependen todas las cosas de Dios? Entonces debería ser cosa fácil que mi vida de criatura penda de su Creador. De no haber sido por el pecado, la fe habría sido mi misma naturaleza, y la dependencia de Dios una cualidad constitutiva de mi existencia.
¿Quiénes son, entonces, los que se ríen de la fe? ¿Los racionalistas? ¡Que sigan riendo, pues mi corazón está bien seguro de que la confianza en Dios es la más alta razón, y el descanso en mi Hacedor es el más fino sentido común.
¡Oh Señor! Te bendigo porque el clavo del que pende la creación jamás puede fallar, pues Tú nunca desfalleces. ¡Ni mi confianza será avergonzada, pues pende donde penden los mundos! Hasta que Tú mismo ceses en tu omnipotencia, la esperanza de mi alma está segura fuera de toda duda, ¡porque reposa únicamente en Ti!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: There is no such deity as MOTHER NATURE!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.