Debemos cumplir siempre las citas que Jesús fija con nosotros. Si fallamos, seremos sin duda los perdedores. Supongamos que algunos de los discípulos de nuestro Señor se hubieran quedado lejos, por algún motivo, de aquel encuentro en Galilea. ¡Piensen en lo que habrían perdido! Podrían haber dicho: «Es tan lejos», o «El monte es escarpado y tendré dificultad para subirlo», o «Temo que llueva o haya tormenta», o «Quizás Jesús no esté allí; no puedo comprender cómo puede haber resucitado de entre los muertos».
Por cualquiera de estas razones, o por otras parecidas, algunos podrían haber estado ausentes aquel día maravilloso. Pero habrían perdido la gloriosa visión del Jesús resucitado, y no habrían escuchado sus palabras de comisión y de promesa. Hasta el fin de sus vidas habrían lamentado no haber cumplido la cita con su Señor aquel día.
Cristo fija muchas citas con nosotros. A veces no nos parecen muy importantes, y nos dejamos disuadir con facilidad de cumplirlas. Pero nunca podremos saber lo que perdemos con estos descuidos. Jesús siempre va donde nos pide que le encontremos, y allí otorga bendiciones a los que han sido fieles al reunirse para esperarle. No sabemos lo que podemos perdernos cualquier domingo común, por quedar lejos de los servicios fijados por Cristo.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - April 11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.