La Hora de Silencio

No hay otro nombre bajo el cielo

La santa intolerancia del evangelio: Cristo no admite rivales, y ningún otro nombre, cultura, sociedad ni esfuerzo del corazón puede salvar.

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que debamos ser salvos». Hechos 4:12

He aquí la santa intolerancia y exclusividad del evangelio de Cristo. No tolerará rival alguno frente a Aquel que es su Centro y su Gloria. Lo corona como supremo y único Señor.

La cultura moderna concede mucho valor a otros salvadores. Buda, Confucio, Mahoma se sitúan casi al mismo nivel que Jesús. Los reverencia casi tanto como a Él.

Y la sociedad se vuelve a otros refugios. Es impaciente con el credo anticuado de que fuera de Cristo no hay esperanza del cielo. Tiene sus propias convenciones, reglas e ideales; y si un hombre los honra, nada tiene que temer. Deben estar sin reproche, sin duda, los que se atienen a sus normas y alcanzan su respeto. Pero no hay otro nombre.

Y mi propio corazón buscaría su vida y su paz en otra parte: en mis oraciones, mis dones, mis lágrimas, mis trabajos; en la buena opinión de mis semejantes y en la aprobación de mi propia conciencia; en mi indiferencia ante el lado más severo del carácter de Dios y en mi descuido de los terrores del Señor; en mis esperanzas y mis sueños de que todo saldrá bien. Pero, pero no hay otro nombre.

Es un nombre que basta para todo. Que yo lo estime como mi único Fundamento, mi único Escondite, mi única Esperanza. Jesús, decían los puritanos, tenía ciento ocho nombres; y en cada uno de ellos hay salvación, libre y plena, presente y eterna.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Acts 4:12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura