Mañana y noche

No me dejes, Señor, en ningún momento de mi vida

No hay instante de nuestra vida, por santo que sea, en que podamos prescindir del sostén de Dios; su oración pide no ser abandonado en alegrías, tristezas, arrepentimiento o fe.

Con frecuencia oramos para que Dios no nos abandone en la hora de la prueba y la tentación, pero olvidamos demasiado que tenemos necesidad de usar esta oración en todo tiempo. No hay momento alguno de nuestra vida, por santo que sea, en el que podamos prescindir de su sostenimiento constante. Ya sea en luz o en tinieblas, en comunión o en tentación, igualmente necesitamos la oración: "¡No me dejes, oh Señor!" "Sosténme, y estaré seguro."

Un niño pequeño, mientras aprende a caminar, siempre necesita la ayuda de su padre. La nave abandonada por el piloto se desvía al instante de su rumbo. No podemos prescindir de la ayuda continua de Dios. Sea hoy tu oración: "¡No me dejes! Padre, no abandones a tu hijo, no sea que caiga a mano del enemigo. Pastor, no abandones a tu cordero, no sea que se extravíe de la seguridad del redil. Gran Jardinercero, no abandones tu planta, no sea que se marchite y muera. ¡No me dejes ahora, oh Señor! Y no me dejes en ningún instante de mi vida. No me dejes en mis alegrías, no sea que absorban mi corazón. No me dejes en mis pesares, no sea que murmure contra ti. No me dejes en el día de mi arrepentimiento, no sea que pierda la esperanza del perdón y caiga en desesperación. No me dejes en el día de mi fe más fuerte, no sea que la fe se trueque en presunción. No me dejes, porque sin ti soy débil, pero contigo soy fuerte. No me dejes, porque mi camino es peligroso y está lleno de lazos, y no puedo viajar sin tu guía. La gallina no abandona a sus polluelos; cúbreme siempre con tus plumas, y permíteme hallar mi refugio bajo tus alas. No te alejes de mí, oh Señor, porque el problema está cerca y no hay quien ayude. ¡No me dejes ni me abandones, oh Dios de mi salvación!"

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 25 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura