Vivir como Cristo en un mundo roto

No Mi voluntad, sino la Tuya

A medida que avanzamos en la vida, aprendemos a desconfiar de nuestros propios deseos y a preferir la elección de Dios, recibiendo Sus bendiciones aun cuando lleguen disfrazadas de dolor.

A medida que avanzamos en la vida, aprendemos cada vez más a dudar de nuestros propios deseos y elecciones, al ver cuán poco proviene realmente de nuestros propios caminos y planes. Aprendemos a no elegir nada por nosotros mismos, sino a preferir la elección de Dios para nosotros.

Sin duda perdemos a veces bendiciones celestiales, porque no tenemos fe para recibirlas en su disfraz de dolor o aflicción, prefiriendo nuestro propio camino al de nuestro Padre. Entonces Dios a veces nos permite tener, en nuestra obstinación, aquello en lo que insistimos en elegir, solo para enseñarnos que nuestro propio camino no es el mejor. Al fin aprendemos a suplicar: "Bendíceme, Padre mío", sin atrevernos a decirle de qué manera debe venir la bendición, sino prefiriendo que sea como Dios quiera.

"Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya." Lucas 22:42

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Nevertheless not My will

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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