Destellos desde las ventanas de la vida

No necesitamos más iglesias, sino cristianos vivos

Una breve reflexión sobre cómo el amor tierno hace florecer lo mejor que dormía en las vidas, y cómo el mundo necesita cristianos vivos que repitan el ministerio personal de Cristo.

No es más iglesias lo que necesitamos

Una dama que siempre anda en busca de cosas hermosas trajo un día de otoño, desde la ladera de la montaña, un trozo de musgo con tierra. Lo colocó en su sala y, pronto, bajo la cálida y benigna temperatura, brotó del seno del musgo una multitud de dulces y delicadas flores de primavera. Ningún ojo las había visto antes en el musgo. Las semillas habían permanecido allí durante todo el verano, esperando el calor para sacar a la luz sus hermosas posibilidades.

De la misma manera, hay muchas vidas iguales a aquel trozo de musgo. Viven en la atmósfera fría y sin amor del duro trabajo del mundo, de su egoísmo, de su tristeza, sin la bendición del afecto verdadero, y lo mejor que hay en ellas nunca llega a manifestarse. Y, sin embargo, solo necesitan ser tocadas por el calor del amor tierno y de la simpatía para que en ellas florezcan bellezas y gracias hasta entonces insospechadas.

El mundo no necesita hoy nada tanto como la vida y el amor de Cristo derramados a través de corazones y manos humanas sobre vidas áridas y desoladas. No es más iglesias lo que necesitamos, ni más sociedades, ni más ofrendas monetarias, sino más cristianos vivos, con la mente de Cristo, que anden entre los hombres y repitan el humilde y bendito ministerio del propio Cristo, entregándose a sí mismos en un servicio personal y olvidado de sí.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: It is not more churches that we need

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura