En lo más profundo del gran vapor, está el ingeniero. Nunca ve cómo se mueve la nave. No sabe a dónde se dirige. No es su deber saberlo. Su deber es únicamente responder a cada señal, acelerar o aminorar su marcha, invertirla, tal como lo dispone aquel a quien corresponde navegar la nave. Él no tiene nada que ver con el rumbo del barco. No ve ni una pulgada del mar.
Así también, no nos corresponde dirigir nuestra vida en este mundo, en medio de sus asuntos enredados. A nosotros solo nos toca hacer nuestro deber, la voluntad de nuestro Maestro. La mano de Cristo está en el timón. Él ve todo el futuro. Él nos pilota. Aprendamos a agradecer a Dios que no podemos conocer el futuro, que no necesitamos conocerlo. Cristo lo conoce, y es mejor avanzar a oscuras con Él, dejando que nos guíe, que marchar solos a la luz y elegir nuestro propio camino.
«Y los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad habitable.» Salmos 107:7
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: it is not our part to guide our life in this world
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.