Todos los cristianos somos hermanos. Cuando uno sufre, los demás deben compartir su dolor. Los afortunados no debieran olvidar a los desafortunados. Hay otros hijos de Dios que están enfermos mientras tú gozas de salud; algunos pasan hambre o frío mientras a ti te sobra el pan y vas bien abrigado; algunos viven en tristeza mientras tú tienes gozo; algunos están huérfanos y sin hogar mientras tú cuentas con hogar y amigos. En tu comodidad y alegría no debes olvidar a quienes están en adversidad. Mantén el corazón abierto hacia ellos y busca oportunidades para hacerles bien.
Recuerda lo que Jesús dijo acerca del día del juicio: que los lugares a su diestra serán para los que dieron de comer al hambriento, de beber al sediento, vistieron al desnudo y visitaron al enfermo, al que perece y al que sufre. A estos les dirá: «En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis». La generosidad concreta con el necesitado es, a los ojos de Cristo, generosidad con él mismo.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - November 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.