«Amados, no os venguéis a vosotros mismos — sino más bien dad lugar a la ira; porque escrito está: “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.”» Romanos 12:19
Juzgad entonces, hermanos míos, ¿sería sabio arrebatar la vara de la mano todopoderosa de Dios para tomarla en la nuestra, aun cuando estuviera en nuestro poder hacerlo? El santo profeta nos enseña a no vengarnos, pues es una presunción temeraria usurpar la provincia de Dios y ocupar su trono. ¿Acaso no corregirá aquel que castiga a las naciones? La fuerza puede vencer al derecho por un tiempo, para probar a los hijos de Dios; pero ya sea que ello se haga a escondidas, de modo que no se descubra, o con mano alzada, de modo que no se controle, Dios a su debido tiempo se mostrará y vindicará los honores de su gobierno menospreciado. Es, por tanto, de nuestra sabiduría traer a la memoria el silencio de nuestro bendito Señor cuando sufrió e imitarlo, encomendándonos a aquel que juzga justamente. Señor misericordioso, dame paciencia para soportar la contradicción de los pecadores y la oposición de los hombres, dejando mi causa en tu mano y confiando en tu providencia para mi vindicación. Tú entonces sacarás mi justicia como la luz, y mi juicio como el mediodía. ¡Señor, lléname de amor, compasión, tolerancia y longanimidad, para gloria de tu nombre! ¡Oh, ser semejante a Cristo!
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.