Puesto que Dios declara que nuestra justicia —observa, no nuestras maldades, sino nuestras devociones, nuestras limosnas, nuestros sacrificios más costosos, nuestros servicios más aplaudidos— es «trapo de inmundicia», entonces no confíes en ella. Ni pienses que la justicia de la cruz fue obrada para remendar estas cosas; para suplir, como dicen algunos, lo defectuoso y lo que falta en nuestros propios méritos. Ni imagines, como aquellos que quisieran tener un Salvador y, con todo, conservar sus pecados, que puedes llevar puestos tus trapos inmundos debajo de esta justicia.
Echa lejos todas tus obras justas, como un mendigo que, tras haber obtenido un atuendo mejor, arroja sus trapos a la zanja más cercana y los deja allí, en su inmundicia, pudriéndose y corrompiéndose.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Guthrie
Título original: Pithy gems from Thomas Guthrie — 808
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Guthrie, publicado originalmente en Grace Gems.