Palabras diarias para los peregrinos de Sion

No te soltaré hasta que me bendigas

El creyente encuentra en su corazón todo para abatirlo y todo para sostenerlo. Cuanto más el Señor parece alejarlo, más se aferra a su gracia, apoyado en la sangre del Redentor.

¡Qué extraña mezcla hay en un corazón creyente de todo lo que abate y de todo lo que alienta! Por un lado, todo parece confundir, perplejar y llevar al alma al límite de sus fuerzas; y, sin embargo, por otro, todo conspira para sostenerla, fortalecer su fe, alimentar su esperanza y animarla a perseverar hasta el último aliento. Esta es precisamente aquella prueba de la fe que es más preciosa que el oro que perece, pues la fe no es una gracia muerta ni perezosa, y nunca está más activa que cuando es probada como con fuego. No puedes renunciar a lo que has sentido y experimentado, pues ese es el gran testimonio, la persuasión de que tienes la vida de Dios en tu alma; y comparado con eso, ¡cuán viles y sin valor parecen todas las demás cosas a tus ojos, porque renunciar a eso sería renunciar a toda tu esperanza!

He aquí, pues, el gran misterio: sostenerse y aferrarse, resistir y no dejarse arrojar, de modo que cuanto más el Señor parece apartarnos, más nos aferremos a él. ¿No fue esta la fe de la mujer sirofenicia, que, por así decirlo, no aceptó un "no" por respuesta? ¿O como la fe de Rut: "No me ruegues que te deje"? ¿O como la fe de Ana, cuando "estuvo en amargura de alma, y oró al Señor y lloró abundantemente"? ¿No se parece esta fe a la de Hemán, cuando clamó: "¿Mostrarás maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos y te alabarán"? Y a la de Asaf, cuando sus pies casi se habían deslizado? Así, cuanto más el Señor parece apartarnos, más nos aferremos a él. Cuanto más viles somos, más necesitamos su gracia; y la misma magnitud de nuestros pecados sólo nos hace depender más de su sangre expiatoria y nos lleva a asirnos más estrechamente a su palabra y a sus promesas, tan adecuadas para nuestro caso. Nada nos inducirá a abandonar nuestra esperanza ni a soltar el borde de su misericordia.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: November 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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