Acaso, mientras admiramos nuestra calabaza, estamos en la escuela del Señor—la escuela de la cruz. Sus cotidianas dispensaciones providenciales están dispuestas para desarraigar nuestro apego de todo lo que hay aquí en la tierra—y para convencernos de que este mundo no puede ser nuestro descanso, pues está contaminado. Nuestras rosas crecen sobre espinas; nuestra miel trae un aguijón. Con frecuencia nuestras pruebas más agudas—nacen de nuestros consuelos más escogidos. Acaso, mientras admiramos nuestra calabaza—¡un gusano secretamente está royendo su raíz! Así como toda cosa amarga se endulza para el creyente—también hay alguna amargura mezclada con toda cosa dulce. Esto está sabia y misericordiosamente ordenado por nuestro Padre celestial. Es necesario. Con los corazones que tenemos, y en un mundo como el que habitamos—se necesita mucha disciplina para evitar que durmamos sobre el suelo encantado. Pero el tiempo es corto. No será siempre así. Pronto estaremos fuera del alcance del pecado y la tentación. ¡Dichosa hora, cuando las angustias y los pesares, hasta ahora nuestros compañeros inseparables, huyan, para no volver más! ¡Cuando Jesús, con gozo y alegría, salga a recibirnos, y nos conduzca a nuestro hogar eterno! Entonces beberemos de los ríos de deleite que están a Su diestra—¡y nuestra dicha será indecible, ininterrumpida, sin mengua, y sin fin!
Fuente y atribución
Autor original: John Newton
Título original: John Newton choice excerpts — 178
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Newton, publicado originalmente en Grace Gems.