Saber que nuestro Padre Dios está en el cielo, o (planteándolo al revés) saber que el Dios que está en el cielo es nuestro Padre, debe acrecentar nuestro asombro, nuestro gozo y nuestro sentido del privilegio de ser sus hijos y de habernos dado una "línea directa" de oración para comunicarnos con él. Verdaderamente es una "línea directa", pues aunque él es Señor de los mundos, siempre tiene tiempo para nosotros; su mirada está puesta en todo en cada momento y, sin embargo, siempre contamos con su atención plena cada vez que lo invocamos. ¡Maravilloso! Pero ¿hemos comprendido de veras esta verdad?
Fuente y atribución
Autor original: J. I. Packer
Título original: Pithy gems from J. I. Packer — 87
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. I. Packer, publicado originalmente en Grace Gems.