Comentario Devocional y Práctico

Nuestros labios bajo la ley de la bondad y la humilde dependencia de Dios

Una exhortación a gobernar nuestros labios con la bondad, a no juzgar a los hermanos, a someter nuestros planes a la voluntad de Dios y a no descuidar la oración ni el examen de la conciencia.

Nuestros labios deben gobernarse por la ley de la bondad, así como por la verdad y la justicia. Los cristianos son hermanos. Y quebrantar los mandamientos de Dios es hablar mal de ellos y juzgarlos, como si impusieran una restricción demasiado grande sobre nosotros. Tenemos la ley de Dios, que es una regla para todos; no presumamos de establecer nuestras propias nociones y opiniones como regla para los que nos rodean, y cuidémonos de no ser condenados por el Señor. "Ea ahora" es un llamado a cualquiera a considerar que su conducta es equivocada. ¡Cuán propensos son los hombres mundanos y calculadores a dejar a Dios fuera de sus planes! ¡Cuán vano es esperar algo bueno sin la bendición y la dirección de Dios! La fragilidad, la brevedad y la incertidumbre de la vida deberían frenar la vanidad y la confianza presuntuosa de todos los proyectos para el futuro. Podemos fijar la hora y el minuto de la salida y la puesta del sol de mañana, pero no podemos fijar el momento cierto en que se disipa un vapor. Tan breve, irreal y pasajera es la vida humana, y toda la prosperidad o el gozo que la acompañan; aunque la dicha o la desgracia eternas deben depender de nuestra conducta durante este momento fugaz. Siempre debemos depender de la voluntad de Dios. Nuestros tiempos no están en nuestras propias manos, sino a disposición de Dios. Nuestras cabezas pueden llenarse de cuidados y planes para nosotros mismos, para nuestras familias o para nuestros amigos; pero la Providencia a menudo trastorna nuestros planes. Todo lo que proyectamos y todo lo que hacemos debería ser con dependencia sumisa de Dios. Es necio, y es dañino, jactarse de las cosas mundanas y de los proyectos ambiciosos; ello traerá gran decepción y al final se convertirá en destrucción. Las omisiones son pecados que serán llevados a juicio, al igual que las comisiones. Tanto el que no hace el bien que sabe que debería hacer, como el que hace el mal que sabe que no debería hacer, serán condenados. ¡Oh, que fuéramos tan cuidadosos de no omitir la oración, y de no descuidar la meditación y el examen de nuestras conciencias, como lo somos de no cometer vicios groseros y externos contra la luz!

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — James 4:11-17

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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