Vivir como Cristo en un mundo roto

Nunca dejes que el sol se ponga sobre tu ira

Una llamada a ahogar la envidia, los celos y la ira antes de que el día termine, reconciliándonos con Dios y perdonando a quienes nos ofenden en la hora de la oración vespertina.

"Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia." Efesios 4:31

Quebrantemos al instante el comienzo de la envidia, los celos y el odio en nuestros corazones, sin permitir jamás que el día se cierre quedando aún un sentimiento amargo. La hora de la oración vespertina, cuando nos postramos a los pies de Dios, debería ser siempre un tiempo para poner en orden todo cuanto haya podido salir mal en nosotros y con nosotros durante el día. Luego, toda ofensa debería ser perdonada cuando oramos: "Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden." Finalmente, toda chispa de envidia, de celos o de ira debería ser apagada, y debería permitirse que el amor de Cristo inunde nuestros corazones. Nunca deberíamos permitir que el sol se ponga sobre nuestra ira.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: We should never allow the sun to go down!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura