Ochenta años de bondad sencilla, humilde y semejante a Cristo
Hace no mucho, una anciana cristiana concluyó su vida terrenal. Siempre había vivido en circunstancias muy modestas. Había tenido muy poca educación. No poseía ningún don especial para ninguna forma concreta de actividad cristiana. Nunca había enseñado una clase de escuela dominical, ni dirigido una reunión de oración de mujeres, ni participado en una sociedad misionera, ni estado vinculada a ninguna clase de asociación cristiana.
Pero durante sesenta de sus ochenta años había sido una cristiana verdadera, ferviente y sincera. Había sido una esposa fiel y una madre amorosa y abnegada. Había criado a su familia en el temor del Señor. Había vivido una vida apacible, paciente y amable.
En torno a su ataúd se sentaba un gran círculo de sus descendientes: sus propios hijos y nietos. La historia de su vida era un registro, no de grandes hazañas, ni de cosas hermosas realizadas, sino de ochenta años de bondad sencilla, humilde y semejante a Cristo. Sin embargo, nunca podrá saberse hasta el día del juicio, cuando los libros sean abiertos, qué bendiciones dejó esa vida humilde en el mundo al partir. Su influencia silenciosa e inconsciente se derramó a lo largo de todos esos años hacia otras vidas, haciéndolas mejores, más felices, más santas y más dulces.
Un ministerio así de bondad está al alcance de todo cristiano. No requiere dones brillantes ni gran riqueza. Es un ministerio que los más sencillos y los más humildes pueden cumplir. ¡Su influencia es incalculable!
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Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: eighty years of plain, simple, lowly, Christlike goodness
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.