Oraciones familiares de Henry Law

Ofrecemos la sangre de Cristo para pagar nuestra deuda

Una oración de gratitud y arrepentimiento que acude al Nombre de Cristo, imputando Sus méritos a nuestra cuenta, para hallar redención, perdón de los pecados y paz al retirarnos a descansar.

Ofrecemos Su sangre para pagar la deuda

Señor Dios Todopoderoso, Padre de misericordias, resguardados de todo mal por Tu providencia benigna, venimos a rodearte con alabanza agradecida. Te bendecimos porque en todo momento el trono de la gracia ha estado abierto, y el cetro de Tu amor se ha extendido hacia nosotros. Perdónanos porque nuestras oraciones han sido tan escasas, tan pobres, tan débiles. Mientras Tú estás siempre dispuesto a oír y nos invitas a la comunión más estrecha, nuestras almas permanecen entre bagatelas y se entretienen con vanas frivolidades. Nos arrastramos por la tierra cuando podríamos elevarnos, por la oración, al cielo y a Ti. Ten piedad de nosotros, buen Señor. Tú sabes de qué estamos hechos. Tú recuerdas que somos polvo. Oh Dios, apresúrate a salvarnos. Oh Señor, date prisa en ayudarnos.

No venimos en nuestro propio nombre buscando Tu gracia compasiva. Presentamos ante Ti el Nombre de Tu Hijo amado, en los brazos de nuestra fe. En todo aquello en que Te hemos robado la obediencia, ofrecemos Su sangre para pagar la deuda. Imputa a nuestra cuenta:

Su dignidad, por nuestra indignidad;

Su impecabilidad, por nuestra pecaminosidad;

Su pureza, por nuestra impureza;

Su sinceridad, por nuestro engaño;

Su verdad, por nuestras mentiras;

Su mansedumbre, por nuestro orgullo;

Su constancia, por nuestras recaídas;

Su amor, por nuestra enemistad;

Su plenitud, por nuestro vacío;

Su gloria, por nuestra vergüenza;

Su perfecta obediencia, por nuestra incesante desobediencia;

Su hermosura, por nuestra deformidad;

Su consagración a Tu voluntad, por nuestra obstinación;

Su santa vida, por nuestros caminos impíos;

Su perfecta justicia, por nuestras múltiples injusticias.

Nos escondemos en Él. Huimos a Él como nuestra segura ciudad de refugio. Sabemos que en Él tenemos redención por Su sangre, el perdón de todos nuestros pecados. Nos regocijamos de que no haya condenación para los que están en Cristo Jesús. Por eso clamamos: «¡Abba, Padre!» en el nombre de Jesús, y nos retiramos a descansar en paz.

Fuente y atribución

Autor original: Henry Law

Título original: Family Prayers — Excerpt 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.

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