«También se hará oración por Él continuamente, y cada día será alabado.» Salmo 72:15
¡Qué Rey tan condescendiente tenemos, a quien siempre se puede acercar! Dices: «¡Ojalá mi frialdad e indiferencia me permitieran hacerlo!» Pero ¿no sientes tus necesidades y miserias? ¿No es esta tibieza de la que te quejas, miseria suficiente? Por tanto, debes orar siempre, y orar más cuando sientes que te hundes en un estado mundano y tibio. Levántate, pues, y ora; el buen Espíritu de Dios te asistirá en ello. Animados por la promesa de un Dios que oye la oración, y por la asistencia especial del Espíritu Santo en esta obra, aun en los mayores conflictos no debemos omitir resistir las tentaciones del diablo. Aunque hemos pecado, no debemos abstenernos de la oración, pues ¿qué podemos hacer mejor? ¿Qué otra cosa podemos hacer? Si esperamos hasta hacernos dignos, nunca nos acercaremos a Dios. Señor, concédeme más del espíritu de oración, y que nunca se apague en mi corazón; sino que orar llegue a ser tan natural como respirar. Que yo ore sin cesar, levantando manos santas, sin ira ni duda.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — December 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.