La oración es culto religioso, y todo culto religioso se debe solo a Dios. La oración ha de ofrecerse a Dios como a nuestro Padre. La oración no solo ha de ofrecerse en el nombre de Cristo, sino ofrecerse también a Cristo mismo, como a nuestro Señor y nuestro Salvador. Reconozcamos a Dios en todos nuestros caminos, y él enderezará nuestras sendas. El amor mutuo es requerido de todos los cristianos. Y el amor es de Dios, y cumple el evangelio tanto como la ley. Necesitamos las influencias del Espíritu para nuestro crecimiento en la gracia; y el modo de obtenerlas es la oración. La santidad es requerida de todos los que quieran ir al cielo; y debemos actuar de manera que no contradigamos la profesión de santidad que hacemos. El Señor Jesús ciertamente vendrá en su gloria; sus santos vendrán con él. Entonces aparecerán la excelencia así como la necesidad de la santidad; y sin esta ningún corazón será afirmado en aquel día, ni nadie evitará la condenación.
Capítulo 4
Exhortaciones a la pureza y la santidad
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Thessalonians 3:11-13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.