«Quédate con nosotros, porque se hace tarde y el día ya declina». Lucas 24:29
Oh mi Padre, deseo acercarme a tu trono de gracia en la noche de este día, suplicándote que me concedas tu bendición y tu favor. Las sombras de la noche se han congregado de nuevo en torno a mí; que ninguna sombra de pecado ni de incredulidad oscurezca mi alma, ni interrumpa mi comunión contigo. Concédeme entrar en el aposento interior de tu presencia, y experimentar una comunión consciente contigo, mi Padre que estás en los cielos.
Perdona bondadosamente todos los pecados del día que termina, los pecados de omisión y de comisión, de pensamiento, palabra y obra. Escóndeme de nuevo en las hendiduras de la Roca Herida. Confío en reposar mis intereses eternos sobre la obra consumada y la justicia del adorable Redentor. ¡Que pueda conocer cada vez más el poder atrayente de su cruz, y la adaptación de su carácter y de su obra a todas las necesidades y debilidades, a las tristezas y a las flaquezas, de mi naturaleza probada, sufriente y tentada! ¡Que pueda vivir más bajo el soberano motivo del amor a él, y experimentar más la dicha de una vida consagrada a su servicio!
¡Señor bondadoso! Que el sentido de tu favor penetre con su poder leudante cada deber en que me ocupe, aliviando cada cruz y endulzando cada cuidado. Quita lo que quieras, pero no te quites a ti mismo; ningún bien terrenal puede compensar la pérdida de tu amistad. La existencia sería un vasto vacío sin ti. Permíteme gustar la bienaventuranza de una dependencia inquebrantable de tu misericordia pactual, sabiendo que todo lo que me sobreviene es prenda y mandato de un amor infalible, y que nada puede llegarme mal cuando procede de tu mano.
Así, mientras mi andar cotidiano es santificado y alumbrado por tu presencia y tu comunión, concédeme mirar con calma y sin desmayo el futuro desconocido y cambiante, sintiendo que, aun sobre los portales sombríos del sepulcro, teniéndote a ti por mi Porción y mi Heredad, puedo escribir: «¡Morir es ganancia!» Mientras tanto, prepárame para cada deber y dispóname para cada prueba. Si me das la «copa rebosante», ¡dame gracia para llevarla con mano firme! Si envías la adversidad, concédeme considerarla como tu disciplina bondadosa, para desapegarme de la tierra y formarme para la gloria.
Sea mi gran ambición, con la ayuda de tu bendito Espíritu, alcanzar un parecido gradual al carácter y una conformidad a la voluntad de mi adorable Redentor. Que yo sea revestido de humildad. Que cada día vaya siendo más manso y apacible, más contento y agradecido, más sumiso y resignado, velando contra todo lo que en mi corazón o en mi conducta sé que te desagradaría, haciendo mi alimento y mi bebida el cumplir tu santa voluntad.
Oh Pastor de Israel que no duermes, concede tu cuidado protector a todos los que me son cercanos y queridos; escúdalos del peligro; encomienda a tus ángeles que los guarden; santifícalos en cuerpo, alma y espíritu; séllalos para el día de la redención eterna.
Que todos nos acostemos a dormir esta noche en tu temor, y despertemos en tu favor, dispuestos para los deberes de un nuevo día. Y todo lo que pido es por amor de Jesús. Amén.
«Sea mi oración puesta delante de ti como incienso, y el alzar de mis manos como el sacrificio vespertino».
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Prayer for Communion with God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.