"Por tu nombre, oh Jehová, perdona mi iniquidad, ¡porque es grande!" Salmo 25:11
¡Dios misericordioso! Mira hacia mí esta noche con tu gran misericordia. ¡Que tenga ahora la luz interior de tu presencia! Antes de retirarme a descansar, que pueda plantar mi tienda cerca de ti y gozar de las pruebas de tu favor y tu bendición. Tu misericordia ha sido nueva cada mañana para mí, y tu fidelidad cada noche.
Deseo ofrecerte la ofrenda de gratitud de un corazón agradecido. Mi vida es un maravilloso testimonio de tu paciencia y longanimidad. La bondad del mejor de los amigos terrenales no ha sido nada comparada con la tuya. Podrías haberme dejado tiempo ha para recoger los frutos de mi propio y culpable alejamiento, retirando la gracia y el Espíritu que tanto tiempo he resistido, ejecutando contra mí el terrible destino del que ocupa inútilmente el lugar. Pero aún soy preservado: ¡un monumento viviente de misericordia! Tus caminos no son como los caminos del hombre, ni tus pensamientos como los pensamientos del hombre.
Oh mi Padre, buscaría de nuevo esta noche abrazarme al único y soberano remedio: ¡Jesús! No hay otro apoyo sino tú para sostener un alma que se hunde y un mundo que se hunde. No hay nada entre mí y la destrucción eterna, sino tu obra gloriosa y tu justicia consumada. Me regocijo al pensar que esto es todo lo que necesito: ¡en la vida o en la muerte, para el tiempo y para la eternidad! Oh, borra mis muchos, muchos pecados en tu sangre preciosa. Nada en mis propias manos traigo: simplemente a tu cruz me aferro. La misericordia y la verdad se han encontrado allí; la justicia y la paz se han abrazado la una a la otra. Reposando en lo que has hecho, y en lo que aún estás dispuesto a hacer, puedo decir con gozo: "Vuelve, oh alma mía, a tu reposo."
Llévame a vivir más habitualmente bajo el amor redentor que todo lo constriñe. Comprado a tan grande precio, que pueda consagrar libremente alma y cuerpo a tu servicio. Que sienta que la más amarga de las pruebas es la pérdida de tu favor y de tu amor; y el gozo más sublime es la posesión asegurada de tu amistad graciosa. Que mi espíritu sea llevado a una santa unión contigo. Que yo sea más manso, resignado, sumiso y desinteresado; más apto para el cielo; ¡más semejante a mi Salvador! Que sea llevado a considerar todo, aun tus tratos más oscuros conmigo aquí, como partes necesarias de tu plan de sabiduría admirable. Que descanse tranquilo en la seguridad de que lo que ahora no entiendo, lo comprenderé más adelante.
Úneme a todos mis queridos amigos, y a ellos conmigo, en los vínculos del amor cristiano. En medio de todas las fluctuaciones de esta vida mortal, que siempre se nos conceda gracia para clevarnos al Señor con pleno propósito de corazón. Recorriendo el mismo camino de peregrinos, que lleguemos al fin al mismo hogar de peregrinos.
Quisiera retirarme a descansar esta noche con la mirada puesta en la fuente abierta. Oh, dame esa paz tuya que el mundo no conoce, que el mundo no puede dar, y, bendito sea Dios, que el mundo no puede quitar. Permanece conmigo, porque se hace tarde, y el día ya declina. Da orden a tus ángeles acerca de mí durante las horas inconscientes del sueño, y cuando todas mis tardes y mañanas hayan concluido, que sea mi parte despertar contigo en la gloria eterna, por Jesucristo, mi único Señor y Salvador. Amén.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Prayer for Pardoning Grace
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.