La oración no empieza con una lista, ni con fórmulas vacías, sino con una vida que recuerda que Dios mismo puso su aliento en nosotros. Cuando el alma está renovada, oramos exhalando necesidad, dolor o gratitud, y siempre reconocemos dependencia.
En la Escritura Dios habla con su pueblo; Él no es un oyente distante. Y Jesús es el único camino vivo para llegar al trono del Padre: no otra criatura, no una fórmula, sino su sangre como argumento aceptado. El Espíritu además despierta en nosotros lo que ni siquiera sabíamos pedir y pone palabras en la oración cuando nuestra mente se queda muda. Por eso, en vez de medir si tu oración funciona, vive la disciplina del diálogo: abre la Biblia para dejar que Dios primero hable y luego habla con el mismo amor de un hijo que vuelve a casa. Cuando ese intercambio está presente, incluso la súplica más torpe encuentra entrada por el Espíritu que nos adoptó y enseña que Dios puede responder a un corazón más que perfecto.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - April 26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.