Flores de un jardín puritano

Ortodoxos en la fe, pero heterodoxos en la vida

La santidad de la doctrina de la cruz exige una vida acorde: quien cree la verdad debe ser verdadero, pues un conducto inmundo arruina aun el mejor vino del Evangelio.

Cuando oímos de hombres que viven en pecado y, sin embargo, se dicen cristianos, nos repugnan sus fingimientos, pero no nos engañan sus profesiones de fe.

De la misma manera, poco nos importan aquellos que son cristianos ortodoxos en el credo—si está claro que son heterodoxos en la vida. El que cree la verdad, debe ser él mismo verdadero. ¿Cómo podemos esperar que otros reciban nuestra religión—si ella nos deja inmundos, falsos, maliciosos y egoístas?

Nos repugna la vista de un plato sucio, y rechazamos aun la buena carne cuando allí se sirve. Tan pura y santa es la doctrina de la cruz, que...

el que la oye como conviene tendrá purificado su oído,

el que la cree tendrá purgado su corazón, y

el que la predica debería tener purificada su lengua.

¡Ay de aquel hombre que trae oprobio sobre el evangelio por una conducta y una vida impía!

Señor, haznos siempre vasos aptos para tu propio uso, y llénanos luego con el puro jugo de las uvas de la sana doctrina y la sana instrucción. ¡No permitas que seamos copas tan inmundas que solo sirvan para el vino de Sodoma!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Orthodox in creed—but heterodox in life!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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