Estos designios pueden permanecer ocultos al propio creyente durante larga temporada, como fue el caso de José. Sin embargo, ya que Dios nos ha asegurado que todas las cosas obrarán juntas para bien, la paciencia y la resignación a la voluntad divina en todo son nuestro deber. A su debido tiempo puede concedernos ver tal sabiduría y bondad en todo, que llene nuestros corazones de arrebatos de gozo. Seguirle a Él es nuestra parte, sin murmurar, sin quejarnos. ¡Cuán benevolente es el designio de llevarnos al arrepentimiento del pecado; o de detenernos para que no caigamos en tentación; o de prepararnos mediante disciplina previa para algún servicio humillante! ¿No es todo esto bueno? ¡Lejos, pues, toda impaciencia y todo murmurio! Nada nos sucede sin causa: y ninguna tribulación nos llega antes, o nos oprime más, o dura más de lo que nuestro caso requiere. Lo que nuestra ignorancia de corta vista llama adversidades o males, son en realidad y en verdad bendiciones bien diseñadas y benevolentes, y forman parte de los medios empleados por la bondad y la gracia de Dios para prepararnos para el excedente y eterno peso de gloria.
Todo nuestro deseo en este mundo debe ser vivir santamente y vivir útilmente; y la aflicción, por la bendición de Dios, tiene gran influencia para promover ambas cosas. Promueve grandemente la santidad, y también es un preparativo no pequeño para la utilidad. Al mismo tiempo está obrando un peso de gloria mucho más excedente y eterno en el otro mundo. Dios siempre nos castiga para nuestro provecho. Aunque por ello podamos perder comodidades, descanso y gozos terrenales; sin embargo, es una pérdida provechosa. Lo que perdemos en estas cosas, lo ganamos en santidad. Es para nuestro provecho llegar a ser partícipes de su santidad. Es para nuestro provecho ser llevados al arrepentimiento de cada pecado, ser librados de tentaciones que nos enredan, o ser preparados para cualquier servicio al que nuestro Señor nos llame. Si no podemos ver el fin que el Señor tiene en mente, aun así creamos que es para nuestro provecho de alguna u otra manera, sí, y de la manera entre todas por la que más podemos aprovechar y ser los mayores ganadores.
¿Qué provecho hemos experimentado? ¿Nos hemos vuelto más vigilantes contra aquellos pecados que en algún momento nos trajeron corrección, para que nos arrepintamos de ellos? ¿Estamos luchando seria y vigorosamente contra ellos? ¿Somos conscientes de alguna corrupción tal que pudiera obligar a nuestro Padre celestial a impedirnos entrar en ciertas circunstancias de vida que alimentarían la tentación hacia ellos? ¿Estamos ahora más estrictamente en guardia contra tales circunstancias peligrosas? ¿Cómo nos hemos conducido en tales circunstancias, lugares y posiciones, para las que Dios nos ha preparado mediante correcciones? ¿Hemos sido diligentes de corazón en tales deberes, teniendo en todas las cosas una sola mirada a su gloria?
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Charles
Título original: Affliction, Its Use and Benefits — parte 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Charles, publicado originalmente en Grace Gems.