Un cambio bendito tiene lugar en el estado del pecador cuando se convierte en un verdadero creyente, cualquiera que haya sido su vida pasada. Justificado por la fe, tiene paz con Dios. El Dios santo y justo no puede estar en paz con un pecador mientras este esté bajo la culpa del pecado. La justificación quita la culpa y así abre el camino para la paz. Esto es por medio de nuestro Señor Jesucristo; por medio de él, como el gran Pacificador, el Mediador entre Dios y los hombres. El estado dichoso de los santos es un estado de gracia. A esta gracia somos llevados, lo cual enseña que no nacimos en este estado. No pudimos entrar en él por nosotros mismos, sino que somos conducidos a él como transgresores perdonados. En ella perseveramos: una postura que denota constancia; permanecemos firmes y seguros, sostenidos por el poder del Señor. Y los que tienen esperanza de la gloria de Dios en lo porvenir tienen bastante para alegrarse ahora. La tribulación produce paciencia, no en sí misma y por sí misma, sino por la poderosa gracia de Dios que obra en la tribulación y con ella. Los que sufren con paciencia reciben la mayor parte de las consolaciones divinas, las cuales abundan conforme abundan las aflicciones. Produce la necesaria experiencia de nosotros mismos. Esta esperanza no defraudará, porque está sellada con el Espíritu Santo como Espíritu de amor. Es la obra graciosa del Espíritu bendito derramar el amor de Dios en los corazones de todos los santos. Un recto sentido del amor de Dios hacia nosotros hará que no nos avergoncemos, ni de nuestra esperanza ni de nuestros sufrimientos por él.
Que somos reconciliados por su sangre (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 5:1-5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.