Aquí hay una declaración clara de la venida de Cristo del Padre y de su retorno a él. El Redentor, en su entrada, fue Dios manifestado en la carne, y en su partida fue recibido en la gloria. Con esta declaración los discípulos avanzaron en conocimiento. También en fe: «Ahora estamos seguros». ¡Ay! no conocían su propia debilidad. La naturaleza divina no abandonó a la naturaleza humana, sino que la sostuvo, y puso consuelo y valor en los sufrimientos de Cristo. Y mientras tengamos la presencia favorable de Dios, somos felices y debemos estar tranquilos, aunque todo el mundo nos abandone.
La paz en Cristo es la única paz verdadera; solo en él la tienen los creyentes. Por medio de él tenemos paz con Dios, y así en él tenemos paz en nuestra propia mente. Debemos estar animados, porque Cristo ha vencido al mundo antes que nosotros. Pero mientras pensemos que estamos firmes, miremos con cuidado no sea que caigamos. No sabemos cómo obraríamos si fuéramos llevados a la tentación; velemos y oremos sin cesar, para que no seamos dejados a nosotros mismos.
Juan Capítulo 17
La oración de Jesús por sí mismo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 16:28-33
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.