Pedir al Padre muestra un sentido de las necesidades espirituales y un deseo de bendiciones espirituales, con la convicción de que solo se pueden obtener de Dios. Pedir en el nombre de Cristo es reconocer nuestra indignidad para recibir favor alguno de Dios, y manifiesta una entera dependencia de Cristo como el Señor nuestra Justicia. Nuestro Señor había hablado hasta entonces en sentencias breves y llenas de peso, o en parábolas, cuyo sentido los discípulos no comprendían del todo; pero después de su resurrección se proponía enseñarles claramente las cosas relativas al Padre y al camino hacia él, mediante su intercesión. Y la frecuencia con que nuestro Señor insiste en que presentemos nuestras peticiones en su nombre muestra que el gran fin de la mediación de Cristo es grabar en nosotros un profundo sentido de nuestra pecaminosidad y del mérito y poder de su muerte, por los cuales tenemos acceso a Dios.
Recordemos siempre que dirigirnos al Padre en el nombre de Cristo, o dirigirnos al Hijo como a Dios que habita en la naturaleza humana y reconcilia al mundo consigo, son la misma cosa, puesto que el Padre y el Hijo son uno.
Los descubrimientos de Cristo de sí mismo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 16:23-27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.