Se acerca la hora en que nos llegará el mensaje, como le llega a todos: «Levántate, y sal del hogar en que has morado, de la ciudad en que has hecho tus negocios, de tu familia, de tus amigos. Levántate, y emprende tu último viaje».
¿Qué sabemos del viaje? ¿Qué sabemos del país al que nos dirigimos? Hemos leído un poco de él, y el Espíritu nos ha revelado algo; ¡pero cuán poco sabemos de los reinos del porvenir! Sabemos que hay un río negro y tempestuoso llamado «Muerte». Dios nos manda cruzarlo, prometiendo estar con nosotros. Y, después de la muerte, ¿qué entonces? ¿Qué mundo maravilloso se abrirá ante nuestra vista asombrada? ¿Qué escena de gloria se desplegará ante nuestros ojos? Ningún viajero ha vuelto jamás para contarlo. ¡Pero sabemos lo suficiente de la tierra celestial para hacernos recibir con gozo y alegría el llamado hacia allá!
El viaje de la muerte puede ser oscuro, pero podemos emprenderlo sin temor, sabiendo que Dios está con nosotros mientras atravesamos el lúgubre valle, y por tanto no necesitamos temer ningún mal. Saldremos de todo lo que hemos conocido y amado aquí, pero iremos a la casa de nuestro Padre, al hogar de nuestro Padre, donde está Jesús, a aquella real «ciudad que tiene fundamentos, cuyo artífice y constructor es Dios». Este será nuestro último domicilio: morar para siempre con Aquel a quien amamos, en medio de Su pueblo, en la presencia de Dios.
Cristiano, meditad mucho en el cielo: os ayudará a perseverar y a olvidar el cansancio del camino. ¡Este valle de lágrimas no es más que el sendero hacia la patria mejor! Este presente mundo de dolor no es más que la piedra de paso hacia un mundo de dicha.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: February 7 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.