"Cada uno permanezca en el llamamiento en que fue llamado." 1 Corintios 7:20
La mayoría de las ocupaciones de la vida son, por su propia naturaleza, lícitas; y todas las que lo son pueden convertirse en una parte sustancial de nuestro deber para con Dios, si nos ocupamos de ellas solo en la medida y con los fines que convienen a seres llamados a vivir por encima del mundo. Esta es la única medida de nuestra dedicación a cualquier asunto mundano: no debe exigir más de nuestras manos, de nuestros corazones ni de nuestro tiempo de lo que sea compatible con una preparación sincera, diaria y cuidadosa para otra vida. Pues dado que todos los verdaderos cristianos han renunciado a este mundo para prepararse, mediante la devoción diaria y una santidad universal, para un estado eterno de naturaleza del todo distinta, deben mirar las ocupaciones mundanas como miran las necesidades mundanas y las dolencias corporales: cosas que no han de desearse, sino simplemente soportarse hasta que la muerte y la resurrección nos lleven a un estado eterno de verdadera felicidad. Que una persona sea llamada al reino de la gracia no tiene por fin anular los deberes que se derivan de su vocación o situación particular en la vida, sino impulsar su cumplimiento de tal manera que redunde lo más posible en la gloria de Dios. Ha de ser no menos diligente en los negocios que fervoroso en espíritu. Por tanto, quien no considera las cosas de esta vida como de poca importancia, o incluso como nada, en comparación con las cosas eternas, no puede decirse que sienta ni crea las mayores verdades del cristianismo; con todo, quien no provee para los suyos es peor que un incrédulo.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.