Porciones diarias

Permanecemos en Cristo porque Cristo permanece en nosotros por su Espíritu

No hay poder en la criatura para permanecer en Cristo; él permanece en nosotros por su Espíritu y nos capacita. Su morada se conoce por la conciencia tierna, los secretos frenos y los repudiantes paternal que nos restauran.

El Señor no usó estas palabras como si hubiera algún poder en la criatura para permanecer en él. Mas se dignó usarlas, para que fuesen bendecidas a su pueblo cuando el Espíritu Santo las aplicara al corazón; pues añade: "Y yo en vosotros." La una es la llave de la otra. Si permanecemos en Cristo, Cristo permanece en nosotros. Es por Cristo permaneciendo en nosotros como somos capacitados para permanecer en él.

Pero ¿cómo permanece Cristo en nosotros? Por su Espíritu. Es por su Espíritu que hace de los cuerpos de sus santos su templo; es por su Espíritu que viene y mora en ellos. Aunque lo es instrumentalmente por la fe, como leemos, "para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones"; sin embargo, es mediante la comunicación de su Espíritu en el alma y las visitas de su presencia más graciosa. Así nos manda, nos anima e influye a permanecer en él por su permanencia en nosotros.

Pero su morada en un hijo de Dios puede conocerse por ciertos efectos que se siguen. Si él permanece en ti, hace y mantiene tierna tu conciencia. Es el pecado lo que separa entre ti y él. Por tanto, el Señor Jesucristo, a fin de permanecer en ti y hacerte permanecer en él, hace y mantiene tu conciencia tierna en su temor. Y esto te guarda de aquellos pecados que separan entre ti y él. Puede conocerse, pues, que él permanece en ti por los secretos frenos que te da cuando la tentación se presenta ante tus ojos y estás casi perdido; como dijo uno antiguamente: "Mis pies estaban para deslizarse; por poco resbalaron mis pasos." Se digna dar un freno secreto e interior; de modo que tu clamor es: "¿Cómo haré yo este gran mal y pecaré contra Dios?"

Y si te apartas y te vuelves del Señor a tus ídolos, como para nuestra vergüenza y dolor a menudo hacemos, él prueba que aún permanece en ti al no entregarte a mente reprobada, al no permitir que endurezcas tu corazón contra él; sino por sus repantes, amonestaciones y frenos secretos en tu conciencia, por los mismos azotes y disciplinas que te inflige como padre a su hijo, y sus secretos ruegos contigo en el tribunal de la conciencia, por todas estas cosas hace manifiesto que aún permanece en ti.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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