En proporción al sencillo, filial y cercano caminar del creyente con Dios serán sus descubrimientos profundos y espirituales de la verdad. Cuanto más firmemente camine en la luz de Dios, con más claridad la verá. Cuanto más cerca viva del Sol de justicia, con más plenitud quedará inundado de su gloria y con más viveza la reflejará. El hecho central de la Biblia es Cristo crucificado; de él, como de su centro, divergen todas las líneas de la verdad y a él todas vuelven. Conocer a Cristo, pues, a Cristo morando en el corazón por su Espíritu, es haber recorrido el gran círculo de la verdad espiritual. Su propio testimonio es: «El que me ha visto, ha visto al Padre... Yo soy el camino, la verdad y la vida».
No solo resultará de la comunión íntima con Dios una percepción espiritual de la hermosura de la verdad, sino que aumentará la certeza de que la palabra de Dios es verdad y no ficción. Y estar firmemente establecido en esto no es poca cosa. El apóstol dice: «El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo». Posee un testimonio interior de la verdad que el escepticismo no puede conmover, porque no puede alcanzarlo. Quizá no sepa definir la naturaleza exacta de su evidencia; su respuesta al incrédulo es: «Debe sentirse para conocerse; debe experimentarse para entenderse. Yo no llegué a ella por razonamiento matemático; el Espíritu eterno me convenció de pecado, huí a Cristo y ahora sé con certeza que la palabra de Dios es verdad».
Cristiano, ¿eres uno de los verdaderos discípulos de Cristo, siguiéndolo de cerca, o caminas a distancia de Él? Un caminar distante traerá oscuridad al alma, con sus penosos acompañantes: incredulidad, pérdida de evidencia, pensamientos duros de Dios y temor servil. No hay luz espiritual verdadera sino la que resplandece del Sol de justicia, y a él debe abrirse cada entrada del alma. Para gozar esa luz, el creyente debe habitar cerca del Sol, vivir cerca de Cristo, vivir la vida de fe diaria en Él, mirar fuera de sí a Jesús y ser hallado diligente en la oración. ¡Qué pierden los que caminan como Pedro, a distancia de su Señor!; ¡qué temporadas de dulce comunión, qué prendas de amor y qué visitas de misericordia se pierden por ese distanciamiento!
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - September 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.