El privilegio de los santos es que son hechos participantes de Cristo, es decir, del Espíritu, la naturaleza, las gracias, la justicia y la vida de Cristo; tienen parte en todo lo que Cristo es, en todo lo que ha hecho y en todo lo que hará. El mismo espíritu con el que los cristianos emprenden los caminos de Dios deben mantenerlo hasta el fin. La perseverancia en la fe es la mejor evidencia de la sinceridad de nuestra fe. Oír la palabra con frecuencia es un medio de salvación; sin embargo, si no se le hace caso, expondrá más a la ira divina. La dicha de ser participantes de Cristo y de su salvación completa, y el temor de la ira de Dios y de la miseria eterna, deberían movernos a perseverar en la vida de fe obediente. Guardémonos de confiar en privilegios o profesiones externas, y oremos para ser contados con los verdaderos creyentes que entran al cielo, cuando todos los demás fracasan a causa de la incredulidad. Así como nuestra obediencia sigue conforme al poder de nuestra fe, así nuestros pecados y nuestra falta de cuidado son conforme al predominio de la incredulidad en nosotros.
Capítulo 4
Se insta a un temor humilde y cauto, no sea que alguno quede corto del reposo prometido, por incredulidad (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 3:14-19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.