No basta con permanecer en la fe del evangelio; debemos abundar en la obra de la fe. La regla según la cual todos deben caminar y actuar son los mandamientos dados por el Señor Jesucristo. La santificación, en la renovación de sus almas bajo la influencia del Espíritu Santo, y la atención a los deberes señalados, constituían la voluntad de Dios respecto a ellos. Al aspirar a esta renovación del alma para la santidad, debe imponerse una estricta restricción sobre los apetitos y los sentidos del cuerpo, y sobre los pensamientos y las inclinaciones de la voluntad, que conducen a usos indebidos de ellos. El Señor no llama a nadie a su familia para que viva vidas impías, sino para que sean enseñados y capacitados para caminar delante de él en santidad. Algunos toman a la ligera los preceptos de la santidad porque los oyen de hombres; pero son mandamientos de Dios, y quebrantarlos es menospreciar a Dios.
Al amor fraternal, a la conducta pacífica y a la diligencia (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Thessalonians 4:1-8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.