El pescado y los huéspedes huelen después de tres días.
Este antiguo proverbio, atribuido a Benjamin Franklin entre otros, advierte con humor que la hospitalidad tiene un límite natural. Tanto el pescado fresco como la visita del huésped, tan agradables al principio, pierden su gracia cuando se prolongan más de lo conveniente.
La sabiduría popular nos enseña a recibir con generosidad, pero también a saber retirarnos a tiempo. Quien permanece demasiado en casa ajena corre el riesgo de convertirse en carga, por más querido que sea. La medida es parte de la cortesía.
En la vida devocional, este principio nos recuerda el valor del equilibrio: amar al prójimo y practicar la hospitalidad sin abusar de la bondad de nadie. La prudencia nos enseña a disfrutar los dones de la convivencia en su justa medida, sabiendo cuándo llegar y cuándo partir.
Fuente y atribución
Autor original: Various
Título original: Common Proverbs and Wise Sayings — Fish and guests smell after three days
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Various, publicado originalmente en Grace Gems.