Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Piedras vivas labradas para el templo santo

El cuerpo de Cristo, hoy disperso y labrado por el Arquitecto divino, va creciendo como piedras vivas hacia un templo santo, marcadas en la eternidad y colocadas en la gloria.

El cuerpo de Cristo se halla ahora disperso y, por así decirlo, fragmentario. De los miembros de su cuerpo místico, algunos están ya ante el trono, «espíritus de los justos hechos perfectos»; otros siguen aún en el desierto; otros permanecen en el mundo, muertos en delitos y pecados, sin haber sido llamados por la gracia y sin el Espíritu; y otros, en fin, aún no han nacido y siguen ocultos en el seno del tiempo. Pero la tierra es el escenario donde todos los miembros son, uno tras otro, llevados a una unión viva y manifiesta con su Cabeza viviente.

El cuerpo de Cristo es comparado en la Escritura con un edificio. «Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra principal del ángulo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.» De este edificio los creyentes son «piedras vivas», y muchas de ellas se hallan ahora en «el campo de las piedras», donde el gran Arquitecto las labra, las cuadra y las pule a golpes de mazo y cincel. Así como las piedras del templo de Salomón eran labradas y cuadradas a distancia, para que «no se oyera en la casa, mientras se edificaba, ni martillo ni hacha ni herramienta alguna de hierro», así también estas piedras vivas son preparadas para su gloria venidera. El mazo y el cincel obran hoy sobre ellas, día tras día, para que a su tiempo ocupen el lugar que les fue designado en el edificio espiritual.

Recuerdo que todas las piedras esparcidas por el campo estaban marcadas y numeradas, y esas cifras señalaban sin duda el lugar que les correspondía. Cada piedra así marcada fue a su tiempo trasladada, y ocupa ahora el sitio exacto que el arquitecto dispuso para ella. Así toda piedra viva fue marcada y numerada en la eternidad, es labrada y cuadrada en el tiempo, y en la gloria venidera será colocada por la mano del Arquitecto divino en aquel lugar del edificio espiritual que desde el principio le fue destinado.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 16

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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