Los cristianos no deberían contender entre sí, pues son hermanos. Esto, si se atendiera debidamente, evitaría muchos pleitos y pondría fin a muchas riñas y disputas. En asuntos de gran daño para nosotros o nuestras familias, podemos usar medios lícitos para reivindicarnos, pero los cristianos deben tener un temperamento perdonador. Sometan más bien a arbitraje los asuntos en disputa, en lugar de litigar sobre ellos. Son cosas de poca importancia, y pueden arreglarse fácilmente, si primero conquistan su propio espíritu. Toleren y soporten, y aun los menos hábiles entre ustedes podrán poner fin a sus riñas. Es una vergüenza que pequeñas contiendas crezcan tanto entre cristianos, que no puedan ser resueltas por los hermanos. La paz del propio ánimo de un hombre, y la calma de su vecindario, valen más que la victoria. Los pleitos no podrían tener lugar entre hermanos, a menos que hubiera faltas entre ellos.
Pecados que, si se vive y se muere en ellos, excluyen del reino de Dios (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 6:1-8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.