Mañana y noche

Por qué el creyente debe esperar tribulación sin desmayar

Una mirada hacia arriba, abajo, alrededor y dentro revela por qué el cristiano enfrenta pruebas, y por qué no debe desanimarse, pues Dios lo fortalece.

¿Preguntas la razón de esto, creyente?

Mira hacia arriba a tu Padre celestial, y contempla Su pureza y santidad. ¿No sabes que un día serás semejante a Él? ¿Serás conformado fácilmente a Su imagen? ¿No necesitas mucho refinamiento en el horno de la aflicción para purificarte? ¿Será cosa fácil despojarte de tus corrupciones y hacerte tan perfecto como tu Padre celestial es perfecto?

Luego, cristiano, vuelve tus ojos hacia abajo. ¿Sabes qué enemigos tienes bajo tus pies? Fuiste una vez siervo de Satanás, y ningún rey perderá de buen grado a sus súbditos. ¿Crees que Satanás te dejará en paz? No, estará siempre tras de ti, porque anda "como león rugiente, buscando a quien devorar". Espera, pues, tribulación, cristiano, cuando miras debajo de ti.

Entonces mira a tu alrededor. ¿Dónde estás? Estás en país enemigo, extraño y peregrino. El mundo no es tu amigo. Si lo es, entonces no eres amigo de Dios, porque el que es amigo del mundo es enemigo de Dios. Ten por seguro que hallarás enemigos por doquier. Cuando duermas, piensa que descansas en el campo de batalla; cuando camines, sospecha una emboscada en cada seto. Así como se dice que los mosquitos pican más a los forasteros que a los naturales, así las pruebas de la tierra serán para ti las más agudas.

Por último, mira dentro de ti, en tu propio corazón, y observa qué hay allí. ¡El PECADO y el YO aún están dentro! ¡Ah! Si no tuvieras diablo que te tiente, ni enemigos que te combatan, ni mundo que te seduzca, aún hallarías en ti mismo mal bastante para ser una grave tribulación, porque "engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso".

Espera, pues, la tribulación, pero no te desanimes por ella, porque Dios está contigo para ayudarte y fortalecerte. Él ha dicho: "Estaré con él en la angustia; lo libraré y lo glorificaré".

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 3 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura