La soledad endulzada

Por qué la providencia de Dios siempre dispone lo mejor

¿Por qué quitaría yo el gobierno de mí mismo de la mano de Dios? Él elige lo más provechoso, responde a su tiempo y reparte las bendiciones con medida. Por fe y paciencia heredamos las promesas.

¿Por qué seguiría yo quitando el gobierno de mí mismo de tu mano, y eligiendo según mis deseos cariñosos? ¿Puede mi ignorancia penetrar la densa oscuridad de lo futuro? ¿Quién elegiría a un ciego demente para guiarlo por caminos solitarios yintrincados meandros con los cuales ni el viajero ni el guía están en lo menos familiarizados, pues podría llevarlo adonde desea, y apuñalarlo mientras vaga?

Es ciertamente más seguro andar por fe en Dios que ser llevado por mis caprichos. Yo elijo lo que más me agrada; pero Dios elige lo que más me conviene, y prueba, en su disposición de mí, que su amor hacia mí es mayor que mi amor hacia mí mismo. Yo amo ciegamente, pero él ama con la sabiduría de un Dios. Yo querría mis oraciones respondidas a mi tiempo; pero Dios las responde a su tiempo, que siempre es el mejor tiempo. Yo querría mis bendiciones en grandes sumas; pero él las da en pequeñas porciones, porque no podría soportarlas todas a la vez. Así la prudente madre alimenta a su hijo, no según el apetito irregular de su infante, sino según su real necesidad, para proveer nourishment.

En esta vida infeliz, no es lo menor de mi felicidad que no esté a mi propia dirección, a mi propia disposición; pues una nave sin piloto, a merced del viento y de las olas, podría tanto hallar el puerto deseado, como yo alcanzar el reposo y la tranquilidad.

Por fe y paciencia es como debo heredar las promesas. Por tanto Dios, para hacerme heredarlas del modo en que todos los santos lo han hecho antes, prueba mi paciencia y ejercita mi fe. ¿Y osar yo contender con su conducta, o desagradarme de tan luminosas muestras de su peculiar cuidado y amorosa bondad? ¿Por qué, pues, tantos levantamientos en mi pecho, tantas dudas en mi alma? De aquí concluiré de cada contingencia en mi suerte, por contraria que sea a mis empresas y designios, por cruda que sea para la carne y la sangre, que es lo mejor para mí, tanto respecto de este mundo como del que ha de venir.

Fuente y atribución

Autor original: James Meikle

Título original: The disposal of Providence always best

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.

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