Mañana y noche

Preparémonos para el hacha que a todos alcanza

La caída del cedro es aviso de que el leñador anda suelto y de que todo árbol, grande o humilde, tiene su hora señalada; por ello debemos prepararnos con seriedad para la muerte y para el tribunal del gran Rey.

Cuando el estruendo de un cedro que cae se oye en el bosque, es señal de que el leñador anda suelto, y todo árbol puede estremecerse, no sea que mañana el filo del hacha lo alcance. Todos somos como árboles señalados para el hacha, y la caída de uno debiera recordarnos que para cada uno, sea tan grande como el cedro o tan humilde como el abeto, la hora señalada se acerca a paso veloz.

Confío en que no nos volvamos insensibles a la muerte por oír de ella con frecuencia. Ojalá nunca seamos como las aves del campanario, que hacen sus nidos cuando doblan las campanas, y duermen tranquilas cuando los solemnes toques fúnebres estremecen el aire. Ojalá consideremos la muerte como el más solemne de todos los acontecimientos, y nos volvamos serios ante su cercanía. No nos corresponde divertirnos mientras nuestro destino eterno pende de un hilo. La espada ha salido de su vaina: no juguemos; está afilada y su filo es cortante: no juguemos con ella.

Quien no se prepara para la muerte es más que un necio común: es un loco. Cuando la voz de Dios se oye entre los árboles del bosque, que la higuera y el sicomoro, el olmo y el cedro oigan igualmente su sonido. Estate preparado, siervo de Cristo, pues tu Maestro viene de improviso, cuando un mundo impío menos lo espera. Procura ser fiel en su obra, porque muy pronto se cavará tu sepulcro. Estad preparados, padres, velad porque vuestros hijos sean criados en el temor de Dios, porque pronto quedarán huérfanos. Estad preparados, hombres de negocios, cuidad de que vuestros asuntos estén en orden, y de que sirváis a Dios con todo vuestro corazón, porque los días de vuestro servicio terrenal pronto se acabarán, y seréis llamados a dar cuenta de las obras hechas en el cuerpo, sean buenas o sean malas. Ojalá todos nos preparemos para el tribunal del gran Rey con un esmero que sea recompensado con la graciosa alabanza: «¡Bien, buen siervo y fiel!».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 26 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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