Mañana y noche

Primero el arrepentimiento, luego el gozo

A partir de la excusa de Labán, se muestra que el orden del reino celestial exige antes la santidad del arrepentimiento que el gozo, y la cruz antes que la corona.

No excusamos a Labán por su deshonestidad—pero deseamos aprender de la costumbre que citó como excusa. Hay algunas cosas que deben tomarse en orden, y si queremos ganar la segunda, debemos asegurar primero la primera. La segunda puede ser la más hermosa a nuestros ojos—pero la regla del país celestial debe prevalecer: la mayor debe casarse primero.

Por ejemplo, muchos hombres desean a la hermosa Raquel del gozo y la paz—pero primero deben desposarse con la de ojos apagados, Lea, que es el arrepentimiento. Todos se enamoran de la felicidad, y muchos servirían de buena gana dos veces siete años para disfrutarla. Pero según la regla del reino del Señor, la Lea de la verdadera santidad debe ser amada por nuestra alma—antes de que la Raquel de la verdadera felicidad pueda alcanzarse.

El cielo no es primero—sino segundo, y solo perseverando hasta el fin podemos ganar una porción en él. ¡La cruz debe llevarse—antes de que la corona pueda lucirse! Debemos seguir a nuestro Señor en Su humillación—o nunca descansaremos con Él en gloria.

Alma mía, ¿eres tan vana como para esperar romper la regla celestial? ¿Esperas recompensa sin trabajo—u honor sin esfuerzo? Despide esa ociosa expectativa, y conténtate con tomar las cosas difíciles—por el dulce amor de Jesús, que te recompensará por todo. En tal espíritu, trabajando y sufriendo, descubrirás que lo amargo se vuelve dulce—y que lo difícil se vuelve fácil. Como Jacob, tus años de servicio te parecerán solo unos pocos días—por el amor que tienes a Jesús. Y cuando llegue la hora querida del banquete de bodas—¡todos tus trabajos serán como si nunca hubieran existido! ¡Una hora con Jesús—compensará edades de dolor y labor!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 14 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura