De estas palabras deducimos que existe en la experiencia del alma algo así como "un proseguir en conocer al Señor"; y, en verdad, no se obtienen las bendiciones guardadas para los justos si no hay tal prosecución. "Conocer al Señor" es el deseo de toda alma viviente; esto es, conocerle por sus propias manifestaciones divinas, por la grata revelación de su gracia, de su amor, de su presencia y de su gloria.
Pero la expresión "proseguir" da a entender que hay muchas dificultades, obstáculos y estorbos en el camino del hombre, que le impiden "conocer al Señor." Ahora bien, la obra del Espíritu en su alma es llevarle adelante a pesar de todos estos obstáculos. La naturaleza, y toda la obra de la naturaleza, y todo el poder de Satanás obrando sobre la naturaleza, tienden a arrastrar al hombre hacia atrás; pero la obra del Espíritu sobre el alma consiste en guiarle adelante, en mantener vivo en él el temor de Dios, en fortalecerle de tiempo en tiempo con poder en su hombre interior, en darle aquellas ampliaciones, en derramar aquellas esperanzas, en comunicar aquella gracia interior y en ceñir los lomos de su entendimiento, de modo que, a despecho de los sentidos, la razón y la naturaleza, se vea compelido a proseguir. A veces parece empujado, y a veces atraído; a veces guiado, y a veces llevado; pero de una manera o de otra el Espíritu de Dios obra en él de tal suerte que, sin saber casi cómo, sigue "proseguir." Sus mismas cargas le hacen gemir por liberación; sus mismas tentaciones le hacen clamar por auxilio; la misma dificultad y aspereza del camino le hacen querer ser llevado a cada paso; la misma intricación del sendero le compele a clamar por un guía; así que el Señor el Espíritu, obrando en medio de, por debajo de y a través de toda dificultad y desaliento, le sostiene y le lleva adelante, y así le hace pasar por toda prueba, aflicción, tentación y obstáculo, hasta ponerle delante del Señor en gloria.
Es asombroso cómo se mantiene viva nuestra alma. Creo que un hombre vivo es para sí mismo un prodigio. Llevado adelante, y con tanta secreción; obrado, y con tanto misterio; y, sin embargo, guiado, sostenido y conducido a través de tantas dificultades y obstáculos, que es un milagro de misericordia y, como dice el apóstol, "espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres"; el mundo admirándose, los ángeles contemplando y los hombres asombrándose de cómo el alma vivificada es llevada adelante en medio de todas sus dificultades, obstáculos, pruebas y tentaciones, y, con todo, a pesar de todo, "prosiguiendo." Pero ¿prosiguiendo para qué? "Para conocer al Señor", como la suma y sustancia de toda religión, como la misma médula de la piedad vital; conocer a Jesús, de modo que por la fe se entre en su belleza y hermosura y se sienta el alma un mismo espíritu con él, conforme a aquellas palabras: "El que se une al Señor, un espíritu es con él."
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.