Comentario Devocional y Práctico

Prosigo al blanco: la vida cristiana como carrera hacia el Cielo

El apóstol no se tenía por ya perfecto, sino que olvidando lo que quedaba atrás se extendía hacia lo delante, hacia la meta de la semejanza de Cristo y la resurrección de los santos.

Esta sencilla dependencia y fervor del alma no se mencionaban como si el apóstol ya hubiera alcanzado el premio, o fuera ya hecho perfecto a la semejanza del Salvador. El olvidaba las cosas que quedaban atrás, de modo que no se contentara con labores pasadas ni con las presentes medidas de gracia. Se extendía, se lanzaba adelante hacia su meta; expresiones que muestran gran empeño por ser cada vez más semejante a Cristo. El que corre una carrera nunca debe detenerse antes del fin, sino avanzar con toda la prisa que pueda; así los que tienen el Cielo a la vista deben seguir adelante hacia él, con santos deseos y esperanzas, y constantes esfuerzos.

La vida eterna es don de Dios, pero está en Cristo Jesús; por su mano ha de llegarnos, como nos es adquirida por él. No hay modo de llegar al Cielo como a nuestro hogar, sino por Cristo como nuestro Camino. Los verdaderos creyentes, al buscar esta seguridad, así como al glorificarlo, procurarán asemejarse más a sus padecimientos y muerte, muriendo al pecado y crucificando la carne con sus afectos y concupiscencias. En estas cosas hay gran diferencia entre los cristianos verdaderos, pero todos conocen algo de ellas. Los creyentes hacen a Cristo todo en todos, y fijan su corazón en otro mundo. Si difieren entre sí y no son del mismo parecer en cosas menores, con todo, no deben juzgarse los unos a los otros; mientras todos se reúnen ahora en Cristo, y esperan reunirse pronto en el Cielo. Únanse en todas las grandes cosas en las que concuerdan, y esperen más luz acerca de las cosas menores en que difieren.

Los enemigos de la cruz de Cristo no atienden sino a sus apetitos sensuales. El pecado es la vergüenza del pecador, especialmente cuando se gloría en él. El camino de los que piensan en las cosas terrenales puede parecer agradable, pero la muerte y el infierno están al final de él. Si escogemos su camino, compartiremos su fin. La vida del cristiano está en el Cielo, donde están su Cabeza y su hogar, y donde espera estar pronto; pone sus afectos en las cosas de arriba; y donde está su corazón, allí estará su conversación.

Hay una gloria reservada para los cuerpos de los santos, en la que aparecerán en la resurrección. Entonces el cuerpo será hecho glorioso; no solo resucitado a la vida, sino resucitado con gran ventaja. Obsérvese el poder por el cual se obrará este cambio. Seamos siempre preparados para la venida de nuestro Juez; esperando que nuestros cuerpos viles sean transformados por su omnipotente poder, y acudiendo a él diariamente para que vuelva a crear nuestras almas para santidad; para librarnos de nuestros enemigos, y para emplear nuestros cuerpos y almas como instrumentos de justicia en su servicio.

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Philippians 3:12-21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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