Meditaciones santas para cada día

Que cada día comience en la presencia de Dios

Una invitación a abrir cada mañana en comunión con el Padre celestial, presentándole nuestras peticiones y aguardando con fe su respuesta.

"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré ante ti, y esperaré." Salmo 5:3

El salmista, como bien podemos suponer, al cerrar el día con Dios, expresa aquí su propósito de comenzar el día siguiente con Él.

Como él, que yo comience cada día con Dios.

Antes de entrar en cualquier trato con mis semejantes, pueda yo disfrutar de comunión con mi Padre celestial; pueda ponerme en las manos de Dios mi Salvador y buscar su dirección, protección y bendición. Mañana tras mañana, el lenguaje de mi corazón sea: "Si tu presencia no va conmigo, no me saques de aquí." Sin ti, oh Señor, estoy sin mi escudo en la hora de la tentación y sin mi bordón en la hora de la debilidad. Que tu presencia esté continuamente conmigo, y seré feliz y seguro.

Como el salmista, que yo no solo dirija mi oración al Señor, sino que también "levante la mirada" con fe y expectativa. Que yo no solo reconozca su poder, sino también su disposición para bendecirme. Que yo abrace la certeza de que Él es benigno conmigo al oír la voz de mi clamor, y que me concederá toda la ayuda y la gracia que necesito.

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: may I begin every day with God

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

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