Esto sin duda significa algo más que leer la palabra de manera descuidada y formal. Es que habite en nosotros, esto es, que tome su morada firme y duradera en nuestro corazón, y eso «ricamente»: no pobre ni mezquinamente, sino copiosa y abundantemente, desplegándonos y poniendo en nuestra posesión la riqueza de sus tesoros; y eso «en toda sabiduría», haciénos sabios para salvación, abriéndonos la multiforme sabiduría de Dios y cómo se muestra en el gran misterio de la piedad.
Ahora bien, no alcanzaremos esta sabiduría rica y celestial si no escudriñamos y estudiamos las Escrituras con oración y súplica para entender lo que el Espíritu Santo ha revelado en ellas, y lo que se digna desplegar de la voluntad y el camino de Dios para nuestra propia instrucción y consolación.
Muy fácilmente nos apartamos de permanecer en Cristo; ni podemos esperar mantener una unión y comunión sensible con el Señor Jesús si descuidamos aquellos medios de gracia que el Espíritu Santo ha provisto para el sostenimiento de la vida de Dios en el alma. Cuando nos enfriamos, nos volvemos torpes y muertos, leer la palabra de Dios es tarea y carga; pero no así cuando la vida de Dios está cálida y fluyente en el alma. Entonces, leer su santa palabra con oración y súplica, entrando por la fe en sus tesoros escondidos y bebiendo en la mente de Cristo tal como se revela en ella, es un medio bendito de mantener la vida de Dios en el corazón y de conservar la unión y comunión con Cristo.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.