Flores de un jardín puritano

Que mi fe no sea una fachada pintada

Una advertencia contra la predicación de meras palabras y una religión de apariencia, que pide a Dios un corazón sincero y limpio en lugar de una piedad fingida.

"Un ministerio que se ocupa de la pintura de las palabras, no engendrará sino gracia pintada."

Si no es un ministerio real y sincero de gracia, inspirado por el Espíritu Santo, terminará en nada.

Las palabras hermosas ni hieren ni sanan.

La oratoria puede entretener, pero no puede convertir.

La retórica puede asombrar, pero jamás salvará.

Necesitamos algo más que meras palabras, por más impactantes que sean: ¡la pintura no basta! Queremos predicación viva, hecha por hombres plenamente entregados y asistida por el Espíritu viviente; de lo contrario, la vida espiritual jamás será creada ni sostenida por ella.

¿De qué sirve colorear el rostro del muerto? El colorete es una burla mientras la muerte reina por dentro. Esa es la mala predicación: la que crea la apariencia de piedad, pero nunca comunica la sustancia.

Señor, sálvame de ser la imitación de un cristiano, el producto de un evangelio fingido. Dame integridad y sinceridad, y ¡que mi religión no sea una pompa pintada para ir al infierno! ¡Crea en mí un corazón limpio, oh Dios!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Let not my religion be a painted pageantry for me to go to Hell in!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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