La gloria de lo cotidiano

Que solo el rostro de Cristo atraiga nuestras miradas

Una devocional sobre el cuadro de La Última Cena de Leonardo da Vinci que nos invita a borrar todo aquello que aparta nuestros ojos y nuestro corazón de Cristo.

La Última Cena

Cuando se terminó el gran cuadro de Leonardo da Vinci, «La Última Cena», se dice que hubo mucha discusión sobre cuál era el mejor detalle. Uno sugería esto, y otro aquello. Al fin todos acordaron que el mejor rasgo era la pintura del mantel, con su fino trazado y su rica coloración.

El artista se entristeció al oír lo que decían. Había sido su deseo hacer el rostro del Maestro el rasgo más atrayente, de tal modo que al instante y de manera irresistible atrajera la mirada de todos hacia sí. Pero ahora sus amigos elogiaban el mantel y no decían nada del rostro del Maestro. Tomando su pincel, borró del lienzo cada hebra del mantel, para que el rostro bendito pudiera ganarse por sí solo la adoración de todos los contempladores.

Que así sea con nosotros. Borremos todo lo que aparte cualquier mirada o corazón de Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The Last Supper

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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