Flores de un jardín puritano

Que todo nuestro ser sea consagrado a Jesús

Si un rey terrenal merece toda limpieza en su breve hospedaje, cuánto más debemos preparar el corazón para Jesús, que viene a hacer en él su morada permanente.

"Si un rey terrenal se hospeda aunque sea una sola noche en una casa, ¡qué cuidado se pone en que nada le resulte ofensivo, sino que todo esté ordenado, limpio y grato! ¡Cuánto más debieras tú cuidarte de limpiar y mantener limpio tu corazón, para servir aceptablemente a Jesús; para ejercitar la fe, el amor y las demás gracias, a fin de recibir a tu Rey celestial como es debido, Él que viene a tomar su morada y residencia continua en tu corazón!"

Conocemos una casa en la que una emperatriz descansó por muy breve tiempo, y desde entonces el dueño se negó a admitir a otros habitantes. Tal es su devoción por su real invitada, que ahora nadie puede sentarse en su silla ni comer en la mesa que ella honró. Nuestro veredicto es que con tal conducta convierte la lealtad en absurdidad.

Pero si le imitamos en este proceder respecto al Señor Jesús, seremos sabios. Que todo nuestro ser sea apartado para Jesús, y solo para Jesús. No tendremos que cerrar la casa; pues nuestro amado Señor habitará en cada una de sus habitaciones y la convertirá en su palacio permanente. ¡Veamos que todo sea santo, todo puro, todo devoto!

¡Ayúdanos, oh Purificador del templo, a echar fuera a todo intruso, y guarda nuestra alma en toda la hermosura de la santidad para el Bendito y Único Soberano!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Let our whole being be set apart for Jesus!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura