No es materia de incertidumbre para ninguno de nosotros si él mismo habrá de morir. Lo sabe. Cada vez que la campana fúnebre tañe, el pensamiento se presenta de alguna forma: ¡soy un hombre mortal, que muere! Eso es saberlo.
¿Quién de nosotros se ha dado cuenta? ¿Quién puede cerrar los ojos y traerlo ante sí como una realidad: que llegará el día en que el coche fúnebre se detendrá a su puerta, y que todo este mundo luminoso seguirá su curso sin él; y que la misma carne que ahora camina con tanta complacencia tendrá la tapa del ataúd cerrada sobre ella, y será entregada a la oscuridad, la soledad, el silencio y el gusano?
Se dice del célebre César Borgia que, en sus últimos momentos, exclamó: «He provisto, a lo largo de mi vida, para todo excepto para la muerte; y ahora, ¡ay!, he de morir, por más que estoy del todo desprevenido».
«¡Está establecido para los hombres que mueran una vez, y después de esto, el juicio!». Hebreos 9:27
«¡Prepárate para encontrarte con tu Dios!». Amós 4:12
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Pittman
Título original: Who of us has realized it?
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Pittman, publicado originalmente en Grace Gems.